Descubra el nuevo paradigma de la nutrición vegetal
El bienestar humano, una parte del cual pasa por la nutrición, exige que nos aseguremos de que nuestros cultivos y nuestro ganado reciben el mejor apoyo posible para una alimentación adecuada.
La aportación de nutrientes desempeña un papel crucial en la producción agrícola y ganadera para la seguridad alimentaria, así como para otros usos en la bioeconomía.
Como explica el Grupo Científico sobre Nutrición Vegetal Responsable, es vital reducir el impacto medioambiental perjudicial causado por las pérdidas de nutrientes y contribuir al restablecimiento de la salud del suelo. El nuevo paradigma de la nutrición vegetal sigue un enfoque de sistema alimentario en el que deben alcanzarse múltiples objetivos socioeconómicos, medioambientales y sanitarios.
¿Cuál es el problema?
La producción agrícola mundial ha crecido a un ritmo medio anual de alrededor del 2,2% durante los últimos 60 años, aunque con enormes variaciones entre países. En un futuro próximo será necesario un crecimiento similar para alimentar a una población mundial en aumento y mejorar los medios de vida rurales.
A largo plazo, la ralentización del crecimiento demográfico, el cambio de las dietas, la reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos y el aumento del reciclado de nutrientes aliviarán la presión para producir más alimentos y utilizar más recursos naturales en ese proceso.
Por otro lado, en muchas regiones, la agricultura intensiva para apoyar los nuevos patrones de consumo de alimentos ha dado lugar a externalidades relacionadas con los nutrientes difíciles de gestionar, como la degradación del suelo, la pérdida de biodiversidad, la extracción insostenible de agua, la eutrofización de muchos ecosistemas de agua dulce y marinos costeros, el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero o la desigualdad entre los agricultores.
Se calcula que el sistema alimentario mundial conlleva unos costes sanitarios, medioambientales y socioeconómicos ocultos de 12 billones de dólares, una cifra superior a la producción del sistema a los precios actuales. Aunque la seguridad alimentaria mediante el aumento de la productividad de los cultivos y los animales seguirá siendo enormemente importante a la luz de una población prevista de unos 9.500 millones de habitantes para 2050, ya no es el único objetivo. La transición hacia un sistema alimentario mundial más sostenible exige que todas las partes interesadas gestionen los nutrientes y todo su ciclo de vida de una manera más holística.
Las futuras soluciones de nutrición vegetal tendrán que abordar múltiples retos mundiales y regionales relacionados con los nutrientes en el sistema alimentario.
¿Cómo superar el actual desequilibrio mundial de nutrientes?
Durante muchas décadas, el aumento de la producción agrícola y ganadera estuvo estrechamente ligado al incremento de las aportaciones de nitrógeno y otros nutrientes, así como al comercio internacional de piensos y alimentos. Esto ha provocado una división mundial, que va desde grandes excedentes de entrada y salida de nutrientes y contaminación ambiental en algunas regiones hasta grandes déficits de nutrientes en otras. A escala mundial, ¿cómo puede desvincularse el futuro crecimiento de la producción de cultivos primarios del crecimiento del consumo de fertilizantes? ¿Cuáles son los objetivos específicos de cada país y las hojas de ruta para el uso de fertilizantes y la eficiencia en el uso de nutrientes que lo permitirán?
¿Qué se puede hacer?
El desarrollo humano, las necesidades de los procesos biológicos y los principios del equilibrio de masas dejan claro que los nutrientes minerales, incluidos los fertilizantes, seguirán siendo ingredientes principales de los futuros sistemas alimentarios.
Es fundamental desarrollar estrategias y prácticas de nutrición vegetal integradas y específicas que minimicen las compensaciones entre productividad y medio ambiente, y que sean viables en los sistemas agrícolas y empresariales de diferentes regiones, naciones y localidades. La integración en este contexto tiene varias dimensiones, entre ellas un enfoque de sistema alimentario multinutriente, un mayor reciclaje y utilización de todas las fuentes de nutrientes disponibles, la alineación con otras prácticas agronómicas y de gestión, y el cumplimiento de normas estrictas de sostenibilidad.
El nuevo paradigma de la nutrición vegetal responsable abarca un amplio abanico de conocimientos científicos y de ingeniería, tecnologías, prácticas agronómicas, modelos empresariales y políticas que afectan directa o indirectamente a la producción y utilización de nutrientes minerales en los sistemas agroalimentarios.
Si quiere saber más a fondo cómo deben tomarse medidas al respecto, descargue el artículo completo de la Comisión Técnica Científica sobre Nutrición Vegetal Responsable.